Región: Centro
Paseos y Excursiones en Santiago de Chile
El poblado principal San José de Maipo está a 48 kms. al sureste de Santiago.
Es un área pre-cordillerana con parajes montañosos, buen clima, pintorescos pueblos, que ofrecen artesanías en piedra y madera.
Este es un sector en creciente desarrollo en torno a actividades recreativas y de esparcimiento.
El recorrido por el Cajón comienza en el complejo deportivo Las Vizcachas, el autódromo más importante del país; continúa con otros pueblos: La Obra, Las Vertientes, El Canelo, El Manzano, Guayacán, San José de Maipo, El Melocotón, San Alfonso, El Ingenio, San Gabriel, El Volcán y Lo Valdés.
Se pueden adquirir dulces y frutos de la zona y variedad de vinos (San Alfonso).
Entre los atractivos naturales de la zona encontramos: Río Maipo; Lagunillas cancha de esquí; Estero el Toyo, Coyonco y el Manzano; Baños Colina, y Morales, entre muchos otros.
En esta zona se puede practicar hikking, trekking, mountainbike, cabalgatas.
Declarada Monumento Nacional en 1990. Ubicada a los pies del Cerro San Cristóbal, fue la residencia del poeta chileno premio Nobel de Literatura Pablo Neruda. En 1955 Pablo Neruda y Matilde Urrutia eligen este lugar para vivir.
En la casa se encuentra una cantidad importante de libros, cuadros y otros objetos que reunió a lo largo de su vida. Además esta residencia es sede de la Fundación Neruda.
Declarada Monumento Nacional en 1960, es una de las casas coloniales mejor conservadas de la ciudad. Construida en 1779 por Joseph de la Vega, debe su nombre al color rojo de la piedra sillar del primer piso y al rojo del estuco del segundo. Aquí vivió el Conde de la Conquista, Mateo de Toro y Zambrano, presidente de la Primera Junta de Gobierno en 1810. Alberga en su interior a la Oficina de Turismo de la Municipalidad de Santiago y al Museo de Santiago.
Fue declarada Monumento Nacional 1951. Su ubicación data del trazado original de la ciudad, ordenado por Pedro de Valdivia e 1541. En 1745 se inicia el templo actual y posteriormente Toesca cambia la fachada imponiendo el estilo clásico y barroco. Sus dos torres fueron construidas recién a fines del siglo XIX. En este lugar reposan los restos del primer cardenal de Chile, José María Caro. La catedral alberga en su interior el Museo de Arte Sagrado.
Desde Santiago, a sólo 39 Km. se encuentra el Centro de Ski El Colorado, ubicado en la Cordillera de los Andes, se llega aproximadamente en 1 hora por ruta pavimentada.
Ubicado sobre el Cerro El Colorado, con una altura maxima de 3.333 mts. y un desnivel de 903 mts., recibe abundantes y cortas nevadas con un promedio de 5 mts. de precipitaciones de nieve en un año normal.
A sólo 50 kilómetros de Santiago de Chile, en plena Cordillera de los Andes Central, se sitúa el Centro de Ski La Parva, considerado uno de los más prestigiosos del hemisferio sur. Sus excelentes canchas casi siempre asoleadas más su infraestructura, hacen de La Parva un espacio ideal para la práctica del Ski y el Snowboard.
Enclavado en plena cordillera frente a la ciudad de Santiago , la Parva es el complejo invernal más singular, exclusivo y residencial de Chile. La belleza y armonía de las líneas arquitectónicas de sus edificaciones y las largas siluetas brillantes de sus pistas de ski , son perfectamente visibles desde el centro de la ciudad.
Al atardecer, desde las terrazas de los condominios y refugios, se pueden ver maravillosas puestas de sol en el horizonte, lo que transforma a la Parva en un paraíso para la práctica de los deportes invernales y el descanso.
La Parva se encuentra a 2.262 metros de altura sobre el nivel del mar y a menos de 50 kilómetros de distancia de Santiago, capital de Chile.
Es un acogedor pueblo de montaña, con modernas construcciones que parecen colgar de sus laderas.
El cerro Santa Lucía es un pequeño cerro ubicado en el corazón de Santiago de Chile. Limita al sur con la Alameda del Libertador Bernardo O Higgins (donde se ubica la estación homónima del Metro), al oeste con las calles Santa Lucía, Merced y Victoria Subercaseaux, posee una altitud de 629 m sobre el nivel del mar y una altura de 69 m. Tiene una superficie de 65.300m²
A pesar que los pueblos aborígenes lo llamaban Huelén, que en mapudungún significa dolor, melancolía o tristeza, su nombre actual proviene del día en que Pedro de Valdivia se apoderó del cerro, el 13 de diciembre, día que recuerda a Santa Lucía.
Cuando los conquistadores llegaron al valle del río Mapocho utilizaron este peñón como un punto de reconocimiento/mirador. Durante la Reconquista (1814-1817), el general Casimiro Marcó del Pont (último gobernador español de la Capitanía General de Chile), hizo construir dos baterías de defensa: la Marcó y el Castillo Hidalgo en el año 1820.
Es en este lugar donde Pedro de Valdivia fundó la ciudad de Santiago de Nueva Extremadura el 12 de febrero de 1541.
Ya en el siglo XIX y formando parte de un gran proyecto de mejoras urbanas que se aplicaron a Santiago con ocasión del Centenario de la República, el cerro recibió una serie de trabajos entre los que se pueden mencionar los caminos de acceso y una capilla en la cima, además de iniciar un proceso de forestación al agregarle tierra vegetal, se plantaron árboles de distinto tipo, se crearon plazoletas, fuentes, miradores y senderos, lo cual lo convirtió en un nuevo paseo para los habitantes de la ciudad.
En el cerro se han realizado una serie de mejoras en estos últimos años, entre los cuales se encuentran el reemplazo del sistema de iluminación pública, la restauración y mejoramiento de las rejas de protección y la recuperación del Castillo Hidalgo del abandono en que se encontraba, transformándolo en un nuevo centro de eventos que cuenta la ciudad. Tradicionalmente, se disparaba un tiro de cañón desde la cima del cerro para anunciar el mediodía. Sin embargo, esto causó problemas de contaminación acústica debido a los altos decibeles emitidos por el disparo.
El Cerro Santa Lucía fue declarado monumento nacional el 16 de diciembre de 1983 bajo el Decreto Ministerio de Educación Pública N°1636
Declarado Monumento Nacional en 1951. En 1747 se coloca la primera piedra. La iglesia es obra del arquitecto Juan de los Santos Vasconcellos.
Posteriormente, durante los años 1795 y 1796, se hace cargo de la obra el arquitecto Joaquín Toesca. La mayor belleza de este templo está en su sencillez de líneas y en la altura de las dos torres de ladrillo de estilo barroco bávaro.
La iglesia y el convento de San Francisco son testimonios de nuestra historia artística durante el período colonial. Su arquitectura de los siglos XVI y XVII presenta elementos que han permanecido en la arquitectura chilena tradicional, como son los techos cubiertos de tejas, los corredores y los patios interiores.
Su historia entre mediados del siglo XVI a mediados del siglo XIX, constituye un ejemplo de la esforzada labor que debieron desarrollar por entonces los santiaguinos para mantener en pie y decorosamente sus casas, edificios públicos y religiosos.
Tanto en la iglesia como en el museo, se encuentran muchas obras de arte colonial que forman un conjunto de gran valor estético e histórico, el más importante de Chile.
Su colección es una síntesis del arte colonial andino. Entre las obras que alberga, se encuentran pinturas, esculturas, ebanisterías, tallas, rejerías, orfebrerías, platerías, tejidos y muebles. En pintura sobresale la Serie de la Vida de San Francisco y en escultura, las tallas quiteñas.
En 1951 la Iglesia y el Convento de San Francisco son declarados Monumento Nacional por ley de la República.
Los muros de la nave central muestran las gruesas piedras de la construcción original de principios del siglo XVII .
Cubre el templo un bello artesonado de madera tallada realizado durante la primera mitad del siglo XVII. Su estructura se basa en una combinación de tres filas de canes y sobrecanes tallados en gruesos troncos de madera que, al mismo tiempo que decoran, dan solidez a la construcción, lo que le ha permitido a esta iglesia resistir muchos terremotos conservándose como la más antigua de Santiago. Primitivamente el artesonado estaba decorado con motivos geométricos de influencia mudéjar, lo que se perdió con la restauración de carácter neoclásico efectuada en el siglo XIX.
A ambos costados del acceso a la nave central hay pilas de alabastro sobre pedestales de madera, de la época colonial.
En el costao Sur, en una vitrina, se encuentra El Señor de la Caña, imagen de hondo dramatismo en madera policromada, traída de Perú.
A la izquierda en el muro, se aprecia un Crucifijo de madera, de estilo manierista.
Al fondo, en el altar mayor de estilo neoclásico, tallas de candelero representan a San Francisco y a Santo Domingo y desde lo alto, preside la Virgen del Socorro, patrona del templo. Esta pequeña imagen la trajo el conquistador Pedro de Valdivia en el arzón de su silla de montar y le acompañó en su expedición conquistadora (1540).
Han transcurrido más de dos décadas desde que Sergio Larraín García-Moreno y la Ilustre Municipalidad de Santiago, fundaron el Museo Chileno de Arte Precolombino. Fue una iniciativa pionera para Latinoamérica el crear una institución que custodiara, estudiara y divulgara el legado artístico de todos los pueblos precolombinos de América, sin tomar en cuenta las fronteras políticas que hoy dividen a sus países.
Durante la década de 1970, Sergio Larraín García-Moreno va tomando conciencia de la importancia que ha adquirido su colección y de la urgencia de preocuparse por su mantención íntegra y permanente, con un resguardo institucional más allá de las contingencias. Entonces, inicia conversaciones con entidades universitarias y estatales con la intención de hacer una donación para que la colección se exhiba, se conserve y acreciente. Después de algunos intentos, encuentra una respuesta entusiasta en el Alcalde de Santiago, Patricio Mekis, quien acoge la idea y comienza a trabajar para encontrar un inmueble que cobije a la institución.
De esta manera, mediante un convenio entre la Fundación y la Ilustre Municipalidad de Santiago, quien aporta el edificio y los gastos generales de administración, en diciembre de 1981 abre sus puertas al público el Museo Chileno de Arte Precolombino.
Fue declarado Monumento Nacional en 1976. El edificio fue proyectado por el arquitecto chileno Emilio Jequier, de estilo neoclásico, construido en 1910 en conmemoración del centenario de la República.
El Palacio alberga en su interior al Museo Nacional de Bellas Artes. Fue inaugurado el 18 de septiembre de 1910, como una manera de celebrar el Centenario de la Independencia Nacional. El Palacio tiene dos entradas principales: al oriente se ingresa al Museo de Bellas Artes y la entrada poniente da acceso al Museo de Arte Contemporáneo y al Museo de Arte Popular.
Declarado Monumento Nacional en 1951.
fue construido en 1799 con el propósito de albergar la Casa de Acuñación de Moneda.
Los trabajos se iniciaron en 1784 bajo la dirección del arquitecto Joaquín Toesca y Ricci. Sólo en 1848 fue destinado como Residencia de los Presidentes de Chile.
Es un modelo arquitectónico, por su pureza clasicista, vigorosa y austera.
En 1973 el edificio sufre grandes deterioros, encargándose su restauración a la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas.
El Museo Histórico Nacional se encuentra ubicado frente a la Plaza de Armas de Santiago, ocupando el antiguo Palacio de la Real Audiencia, en el centro de la vereda norte de la Plaza. Su dirección es: Plaza de Armas 951. Estación del Metro Plaza de Armas.
Fue declarado Monumento Nacional en 1969. Fue construida entre los años 1804 y 1807. En este funciono el Alto Tribunal de la Real Audiencia y en él se celebró la primera junta de gobierno.
El museo fue creado en 1911. Actualmente posee muestras representativas de los distintos períodos de la historia de Chile. El edificio es de tipo neoclásico con elementos toscanos.
En él se eligió al Presidente de la Primera Junta Nacional de Gobierno en 1810, don Mateo de Toro y Zambrano. La muestra que se conserva en su interior representa períodos que abarcan desde el Descubrimiento hasta la República.
Zoológico de Santiago
Fue inaugurado el 12 de diciembre de 1925. En el se encuentran diversas especies de animales. Destacan especies locales como: Pumas, Cóndores, Pudúes y otras traídas desde países extranjeros.
La cumbre del Cerro San Cristóbal, es el lugar más conocido y visitado de todo el Parque Metropolitano de Santiago. Turistas de todo el mundo, llegan a disfrutar de una gran panorámica de la ciudad y la cordillera.
En este lugar se pueden encontrar la Estacion Funicular Cumbre y el Salón Tudor, antiguo restaurant reacondicionado para eventos y exposiciones. Tambien existen miradores desde la Terraza Bellavista, puestos de artesanía y refrigerios. Todo este ambiente genera un excelente lugar para caminar y disfrutar junto a la familia.
Teleférico
El Teleférico fue inaugurado el 1 de abril de 1980 y sus 72 cabinas avanzan a una velocidad promedio de 14.4 Km por hora y demoran alrededor de 20 minutos en hacer el recorrido de 4860 metros.
Históricamente ha sido el gran escenario de la ciudad donde se desarrolla el ritual del acontecer diario y más trascendental. Cercano a ella, los conquistadores establecieron los símbolos visibles del orden social: el Cabildo, la Casa de los Gobernadores, la Real Audiencia y la Iglesia Mayor, como representación de una unidad aún más alta y trascendente.
La primera plaza recibió el nombre de Plaza Mayor, siguiendo una denominación entroncada con la tradición medieval española; pero a escasos seis meses de la fundación de la ciudad, con el primer gran ataque indígena, cambió de nombre, pues la ciudad reconstruida adoptó un carácter de campamento militar y ese lugar derivó en Plaza de Armas.
En el lugar, que en un principio era un espacio vacío, se realizaban todas las actividades ligadas a la vida social, económica y política de los vecinos: la fiesta del Apóstol Santiago, patrono de la ciudad, con el paseo del Real Estandarte; los juegos de cañas y sortijas; las corridas de toros, cerrándose para la ocasión las entradas con púas de madera. Las procesiones de Corpus Christi y las de Semana Santa tampoco estaban ausentes. Común era también para los vecinos detenerse a mirar con gran admiración los ejercicios de las Compañías a Caballo o de la Infantería.
En tiempos más pacíficos comenzaron a instalarse los triánguez o tendeles de indios, verdaderos mercados populares en que los mercanchifles (vendedores ambulantes) ya preocupaban al Cabildo (1613).
En el siglo XVIII, el Padre Diego de Rosales mencionaba una pila de agua que se surtía de una acequia -de una vara de ancho- que traía el agua desde el manantial de Tobalaba y que había sido construida durante el gobierno de García Ramón en 1578. Fue en 1835 cuando el Intendente Cavareda dispuso que el lugar se empedrase y en 1838 se instaló en reemplazo de la vieja fuente de bronce una estatua de mármol blanco llamada A la libertad de América.
En 1896 el paisajista Guillermo Renner traza un jardín moderno e irregular con ceibos, variedades de cedros, encinas, araucarias, palmeras y pataguas, que se conservó en sus líneas generales hasta la construcción de una nueva Estación de Metro, correspondiente a una extensión de la Línea 5. El proyecto correspondió al arquitecto Rodrigo Pérez de Arce, quien rescató el carácter ceremonial de la plaza de la época colonial, dejando dos explanadas al costado norte y poniente, aptas para ceremonias. Por otro lado, se amplió la capacidad de la plaza para dar asiento a los visitantes, incorporando hileras continuas de escaños de madera, más algunos de fierro.
Se rehabilitó el monumento A la libertad de Américacomo fuente y se incorporaron palmas chilenas de 200 a 300 años de edad. El antiguo odeón fue reemplazado por un kiosco apto para todo tipo de representaciones artísticas, cubierto por un techo de cobre.
Distribuidos en su mayoría en la zona central del país, los viñedos chilenos han alcanzado fama y prestigio mundial gracias a la calidad de sus vinos y variedad de cepas. A través de rutas del vino, es posible visitar viñas como Concha y Toro, viña Errázuriz, Cousiño Macul y viña Undurraga, sólo por mencionar algunas.
El privilegiado clima y terreno de los valles de Santiago, Aconcagua y Cachapoal, han permitido que una buena cantidad de viñedos de diferentes tamaños, produzcan vinos de prestigio y calidad de exportación.
La visita a viñas como las ya mencionadas, Concha y Toro en Pirque, o la viña Errázuriz cerca de los Andes, permite conocer el proceso de producción del vino, aprender acerca de los diferentes tipos de cepas y degustar vinos de calidad. Además de observar en el recorrido pintorescos paisajes de la zona central del país.
El Teatro Municipal pertenece a la Ilustre Municipalidad de Santiago. Fue inaugurado el 17 de septiembre de 1857. Fueron sus constructores el arquitecto Francisco Brunet des Baines y el ingeniero civil Augusto Charme; desde Francia los ayudó el célebre Charles Garnier (constructor de la Ópera de París y del Casino de Montecarlo) para realizar y terminar el proyecto.
El hermoso edificio tenía los mismos muros que el actual, la sala con forma de medio círculo y el cielo raso se apoyaba en la arquería curva. Al centro, imponente hasta hoy, la gran lámpara con lágrimas anchas de cristal. Tenía una capacidad para más de 1.800 personas y las localidades se dividían en plateas, palcos y galerías.
El 8 de diciembre de 1870, apenas trece años después de su inauguración, el Teatro Municipal de Santiago fue destruido casi completamente por un voraz incendio. Las obras de reconstrucción estuvieron a cargo del arquitecto Luciano Henault, quien mantuvo en líneas generales el estilo neoclásico de Brunet des Baines. Ya reconstruido según los planos antiguos y conservando su primitiva prestancia y estructura, el Teatro Municipal fue reinaugurado el 16 de julio de 1873. Un nuevo desastre lo afectó en 1906: un terremoto destruyó el foyer y la sala principal. El arquitecto Emilio Doyere, francés residente en Santiago, fue el encargado de las reparaciones. Mantuvo el aspecto de la sala principal, pero se modificó el foyer. El Teatro mejoró en elegancia y señorío y destacaba la gran escala imperial que ocupaba gran parte del espacio en el ingreso principal del edificio y que conducía al segundo piso, donde actualmente está la Sala Claudio Arrau.
Otro incendio, el 27 de mayo de 1927, provocó graves daños en el escenario y recintos laterales. Con su restauración, se amplió el escenario. El foyer se modificó en 1924 para ampliar la entrada y su actual apariencia la tiene la tiene desde 1952.
Por su amplitud, hermosura y buena acústica, actualmente también se realizan conciertos en la Sala La Capilla y Sala Claudio Arrau, esta última con capacidad para 250 espectadores y que fue inaugurada personalmente por el insigne pianista chileno, en su visita a Chile en mayo de 1984.
El teatro ha sido objeto de reformas y adecuaciones para ponerlo al día con los adelantos de la técnica teatral moderna, reacondicionándolo en algunas de sus dependencias, para proporcionar tanto a los artistas como a los técnicos un medio eficaz que dará expresión lograda y emocionante al milagro del arte, en cualquiera de sus facetas.
Y el 9 de agosto de 1974, por Decreto Nº 808, el bello edificio fue declarado Monumento Nacional.

