Región: Litoral

Victoria

Paseos y Excursiones en Victoria

Artesanias en rejas

Nuestra ciudad tiene un patrimonio artesanal de rejas muy pocas veces visto en la República Argentina. Desde la reja primitiva de barrotes cuadrados cortados por dos barras transversales hasta las delicadas filigranas de cintas de hierro, hay toda una serie de motivos dignos del más severo estudio.

Desde 1848 se fabrican rejas en Victoria. Esta difícil especialidad alcanza su punto culminante a fines del siglo XIX y principios del siglo XX, con la presencia de expertos herreros italianos que, por aquellos tiempos, se radicaron en esta ciudad

Cerro de la Matanza

En los alrededores de Victoria, entre fragosidades de suave verdor, contrasta la reiteración de un topónimo de cruenta resonancia: cerro de La Matanza, río de La Matanza y, antaño, pago, partido, puerto y villa de La Matanza.

Una leyenda ubica, ya en un uno, ya en otro lugar, el desarrollo de un lejano combate entre los conquistadores y los primitivos dueños de la tierra.

Lamentablemente sólo queda un vago recuerdo y nada se puede asegurar sobre la base de testimonios fehacientes. Sin embargo, no corresponde desechar la posibilidad de tal encuentro. Durante dos siglos, minuanes, chanáes y charrúas ofrecen tensa resistencia a la ocupación del territorio entrerriano por los españoles. Atacan a los viajeros que se aventuran por las márgenes de los grandes ríos, a las estancias que se instalan en los claros del monte, a los villorrios de indígenas pacíficos.

La costanera

Cuando de encuentro social y recreación se trata, la Avenida Costanera constituye la opción más habitual de los victorienses. Allí, el contacto con la naturaleza es directo: espinillos, eucaliptos, algarrobos, lapachos y coníferas se despliegan en un paisaje de verdes colinas, que dejan a un lado su ondulante figura para allegarse hasta las orillas del Riacho Victoria, en donde costanera mediante se entrelazan con sauces, ceibos e innumerable vegetación ribereña característica del delta del Paraná.

Las veinte hectáreas con que cuenta la costanera no son sólo aprovechadas para el goce visual de las personas sino también para el paseo, las actividades al aire libre, las charlas y los encuentros, en donde la identidad local y el sentido de pertenencia se potencian en un marco de interacción comunicacional que expresa, de múltiples formas, la natural cordialidad del pueblo victoriense hacia el turista.

La vida nocturna pasa en gran medida por la costanera, ya que además de dos boliches bailables y un hotel-casino, la beldad y amplitud del entorno han hecho que desde el año 2001 se eligiera esta zona para realizar el Carnaval de Victoria, fiesta máxima de la ciudad.

Monte de los Ombúes

La reserva ecológica Monte de los Ombúes es uno de los atractivos naturales más asombrosos que posee nuestra ciudad. El ombú nombre que proviene del guaraní no es un árbol sino una hierba gigante, que crece naturalmente de forma aislada en la Argentina, Uruguay, Paraguay y sur de Brasil, pero no en formación boscosa, tal como sucede en Victoria.

El tronco del ombú es un tallo muy ancho y tierno, que conserva el agua y en el que se alternan capas leñosas con capas blandas. El diámetro del mismo puede llegar hasta los 3 metros y su denso follaje puede alcanzar los 18 metros de altura.

Pero a pesar de su gran tamaño, el ombú no puede ser utilizado en carpintería debido a que su consistencia es esponjosa, ni tampoco como fuente de calor ya que no arde.

Nuestra Igleisa

Nuestra iglesia es una pequeña joya arquitectónica. Tiene las características del arte románico de fines del medioevo, cuando ya la ojiva empieza a introducir modificaciones que conducen definitivamente al arte ojival impropiamente llamado gótico.

Las torres macizas, cuadradas, sólidas, tienen un aire de pesantez que surge aliviado por pequeñas ventanas ojivales perforadas en la piedra y divididas en dos ventanitas delgadas, alargadas, por una columnilla.

Un hermoso rosetón imita al vitral clásico; orientado hacia el naciente, simboliza el nacimiento de la fe en toda iglesia cristiana y sus colores deben ser cálidos y armoniosos..

Ovnis

El 24 de junio de 1991 un periodista de radio y televisión local llamado Ramón Pereyra y el camarógrafo Héctor Frutos fueron llamados urgentemente desde la estancia La Pepita, ubicada a diez kilómetros al sur de la ciudad y propiedad de la familia Basaldúa.

Fue precisamente su propietaria, la señora Gonçalves de Basaldúa, la que desde hacía varias noches, descansando en compañía de su empleada Irma sentadas en la galería de acceso a la vivienda, venían observando extrañas luces rojas evolucionando a baja altura sobre la Laguna del Pescado.

Ellas mismas comenzaron a bromear entre sí respecto del ovni de las 9 (todas las observaciones se realizaban alrededor de las 21 horas) pero curiosas por no poder encontrarles una explicación convencional (la frecuencia horaria les hizo en principio pensar en un vuelo comercial) decidieron llamar al periodista, por cierto muy popular en la zona, para participarle la inquietud.

Así fue que esa noche, pasadas las veinte horas, ambos profesionales se ubicaron en la amplia explanada que da frente a la vivienda, ignorantes no sólo del episodio que estaban a punto de protagonizar, sino asimismo de la saga que ello desencadenaría. Y fue cuarenta y cinco minutos más tarde, cuando una brillante luz roja proveniente del norte se dirigió hacia los testigos, se detuvo algunos segundos sobre la vertical de la laguna y luego salió disparado hacia el oeste, en dirección a la gran ciudad de Rosario, ubicada sobre la otra margen del ancho Paraná y sus islas, tal como tantas noches antes lo había hecho.

Sólo que esta vez había una diferencia. Una cámara de video funcionando.

Palacio Municipal

El edificio comunal está ubicado en la esquina oeste de la Plaza San Martín, sobre un terreno adquirido por el municipio en 1890. Hacia el año 1900, se coloca la piedra fundamental; y se inaugura la obra el 25 de mayo de 1902, reemplazando las oficinas municipales situadas en calle Sarmiento casi Ezpeleta .

El proyecto fue confiado por el intendente Miguel Márquez al arquitecto victoriense Rafael Casella y ejecutado por los constructores Lorenzo Botteri y Alfonso Ghiggino. La dirección de la obra fue comandada por el ingeniero Gabriel Vivanco.

El techo en forma de pirámide trunca, a grandes escamas de zinc de origen europeo, es fabricado en los talleres de Pedro Cudini e Hijos y los trabajos de pintura son realizados por el artista Enrique Vittori.

PESCA DEPORTIVA

Para los que se apasionan con un día de pesca Victoria ofrece numerosos pesqueros: la zona del Puerto, el Canal de acceso, Cancha Larga, Tres Bocas, Paranacito, Puerto Esquina.

Esta zona ha sido declarada reserva para pesca deportiva en el lugar denominado Isla del Pillo y sus riachos, y como reserva de pesca intangible a la reconocida Laguna del Pescado y sus bocas.

El departamento de islas que se encuentra frente a la ciudad, abarcando una superficie de 370.000 hectáreas y un inmenso delta virgen, son los sitios más concurridos, sobre todo en lanchas rápidas que el turista puede alquilar con la compañía de guías de pesca.

Puente Victoria-Rosario

La conexión vial entre la ciudad de Rosario y la bella comunidad de Victoria, se unen por un camino/puente que atraviesa el Río Paraná.

Este imponente viaducto consta de 59,4 Km. de longitud. Además de establecer un nuevo vínculo comunicativo entre las provincias de Santa Fe y Entre Ríos, la obra instaura un nexo fundamental dentro del corredor bioceánico central, entre diversos puertos internacionales del Atlántico y del Pacífico.